Tuesday, December 10, 2013

40 Años + Una Iglesia = 100 Pastores y Esposas

La Boca.  Frances y yo comen-zamos nuestro primer servicio el 4 de diciembre, 1973 en una playa abierta de estacion-amiento en una sucia calle en el corazón de la zona del  arrabal de aquel entonces,  del centro de Buenos Aires. 


Se llama "La Boca" porque es la boca del conta-minado Río llamado Riachuelo. Aquí pueden ver a Tim Hiatt tocando su trompeta, Ron Hiatt con su guitarra y Sergio Scataglini (que ahora es un renombrado evangelista inter-nacional), tocando el acordeón junto al Riachuelo en La Boca, en una de nuestras reuniones en una esquina, a la luz de la calle. 


Elizabet, de 16 años, la amiga de Ron y más tarde su esposa, canta con Tim y Ron en otra callejera reunión de esquina.  


En aquellos tiempos la angosta callejuela estaba llena de cantinas- restau-rantes, parecidos a los "night clubs". (Hoy en día la mayoría de ellos ya no existen).  Un grupo de unos pocos estudiantes fieles del Instituto Bíblico nos vinieron a ayudar y con todo nuestro corazón predicábamos por las calles, orando, visitando familias y amando a la gente necesitada. 

Después de 9 meses, y 209 servicios en la playa abierta de estacionamiento, y después de 900 reuniones a la luz de las calles en las esquinas, Dios nos concedió la cantina más grande de La Boca, justo al lado de la playa de estacionamiento en donde nos solíamos reunir.  

Digo "Dios nos concedió", pero debo  confesar que cientos de generosos hermanos, parte de nuestro equipo de apoyo, nos ayudaron con el pago inicial.  Y luego, después de 6 meses, cuando ya se me habían agotado todos los recursos conocidos, aún me faltaban $8,500 para un pago que caducaba dentro de unos pocos días.  Nuestros compañeros misioneros en la Argentina, Chile, Uruguay, Bolivia y Brazil levantaron  en una reunión de oración  los $8,500 que necesitábamos en 10 minutos.  Con lágrimas en los ojos les digo a ese equipo de misioneros :"¡Muchas gracias, compañeros!"  Algunos de ellos ya están en el cielo.


El 1 de diciembre, 2013 la Iglesia de La Boca celebró su cuarenta aniversario.  Lo cierto es que celebraron durante todo el mes de noviembre, noche tras noche, invitando a muchos de los pastores que salieron de esa iglesia para retornar a ministrar.  Me invitaron a predicar el domingo de la clausura, 1 de diciembre.  El edificio rebalsaba de gente. En los aposentos de arriba otra multitud observaba por circuito cerrado.  Yo visité a los niños y Felipe hizo de las suyas. 

Estuvieron por lo menos 30 ministros con sus esposas presentes y a cada uno de ellos se les obsequió una rosa roja.  La esposa del pastor, Isabel (a la izquierda) y José Manuel (a la derecha) repartieron las rosas.  Esto resultó de una visión que uno de los jóvenes pastores tuvo hace años atrás, de un rosal con muchas rosas.  Cada rosa fue cortada y plantada en la tierra en otro lugar, y cada rosa se transformó en un rosal, y el proceso se seguía repitiendo.   

La historia de la iglesia está ahora en un libro publicado en español llamado "Rosas del Rosal"  Yo escribí varios de los capítulos, y otros pastores jóvenes que fueron plantados y florecieron en otros terrenos, escribieron otros capítulos.   

En la cuenta actual, más de 100 pastores y sus esposas han salido de la Iglesia de La Boca hacia lejanos campos de cosecha. Varios de ellos ahora son pastores de mega-iglesias con decenas de miles de miembros. ¡Conservativamente siento que puedo decir que por lo menos 100,000 personas hoy día adoran a los pies de Jesús como resultado de ministerios en "iglesias-hijas" e "iglesias nietas" del ministerio de esa iglesia del antiguo arrabal... La Boca!

Esta noche me honraron muy por encima de lo que me merezco.  El verdadero secreto no es Rafael Hiatt.  El verdadero secreto es el Pastor José Manuel Carlos con quien dejamos la obra en 1976.  Él ha sido el siervo de Dios más exitoso que yo haya conocido en mentorear a ministros.  Él ha logrado lo que yo llamo "La Transferencia Elías/Eliseo" al impartir su mismo espíritu de gozo, su visión, su ética de oración y su pasión por los perdidos en los corazones de hombres y mujeres jóvenes.  Como fotocopias de su pastor han ido a la Escuela Bíblica y se graduaron arrebatando al mundo para Cristo.  ¡A Dios sea la gloria! 


Ayer por la mañana prediqué el día final del Campamento Familiar que se hizo para todos los obreros voluntarios de la Iglesia de la Boca.  No pude menos que predicar nuevamente de Juan 12:24 y de cómo Dios me había prometido mucho fruto si es que yo solamente plantaría la semilla de mi vida en la Argentina y dejarla morir allí. Sentimos como que el cielo había descendido sobre nosotros.  Las semillas fueron plantadas hondas en cada corazón, regadas con lágrimas y abandonadas allí para morir. Finalmente tuve que irme del servicio del altar a las 13:30 para irme al servicio de la noche en otro lado, pero dejé a casi todo el grupo aun arrodillados y con sus rostros al suelo derramando sus almas al Señor... dedicándose una vez más al Señor.  

¡El maravilloso proceso comienza otra vez!  Dios tiene un plan-maestro.  

Rafael.